Desde la flexibilización de los controles, las compras de dólares en el mercado oficial superaron los USD 26.392 millones, con un saldo neto comprador de USD 22.714 millones, según datos oficiales del Banco Central de la República Argentina. Este proceso se intensificó especialmente en los meses previos a las elecciones legislativas, cuando la incertidumbre política actuó como catalizador de la demanda de moneda extranjera.
En el frente externo, las exportaciones canalizadas por el mercado de cambios alcanzaron USD 6.118 millones, mientras que las importaciones sumaron USD 5.692 millones. El Banco Central destacó además que el stock de deuda comercial vinculada a anticipos y prefinanciaciones de exportaciones se redujo en aproximadamente USD 1.500 millones durante diciembre, una señal de normalización parcial en la financiación del comercio exterior. El déficit de servicios estuvo asociado principalmente a viajes y consumos con tarjeta en el exterior, con egresos netos por USD 445 millones.
Sin embargo, en diciembre el interés por el dólar volvió a repuntar: cerca de 1,5 millones de argentinos adquirieron USD 2.186 millones, reactivando la demanda en el cierre del año. En términos agregados, durante diciembre el Sector Privado no Financiero registró una compra neta de USD 978 millones, impulsada principalmente por la demanda de billetes de las personas humanas. La tendencia continuó en alza en los meses siguientes: USD 2.283 millones en mayo, USD 2.468 millones en junio y USD 3.473 millones en julio, en un contexto de creciente cobertura cambiaria por parte de los ahorristas.
En agosto se registró una corrección transitoria, con compras por USD 2.448 millones, pero septiembre se convirtió en el pico del período, con USD 5.130 millones, coincidiendo con el aumento de la volatilidad previa a los comicios. Abril marcó el primer mes pleno sin cepo, con alrededor de un millón de personas humanas accediendo al mercado oficial y adquiriendo USD 2.077 millones. No obstante, la autoridad monetaria subrayó que alrededor del 70% de esos gastos fue cancelado directamente con dólares propios, lo que atenúa el impacto sobre el mercado cambiario oficial.
El comportamiento observado desde la salida del cepo confirma que, aun en un contexto de mayor flexibilidad cambiaria, la dolarización sigue siendo un rasgo estructural del ahorro argentino, sensible a la coyuntura política y a las expectativas macroeconómicas, y con efectos directos sobre el equilibrio externo y la dinámica de reservas. Octubre, mes electoral, mantuvo un nivel elevado de demanda, con USD 4.731 millones, confirmando un patrón histórico: la dolarización como refugio ante la incertidumbre política. El quiebre llegó en noviembre, cuando las compras brutas descendieron a USD 1.597 millones, el registro más bajo desde la salida del cepo.